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Los golpes de ISIS

En países donde el control de la seguridad es menor y existe inestabilidad, el Estado Islámico tiene mayor capacidad de acción y destrucción. Ayer se adjudicó dos ataques en Irán con saldo de 12 muertos

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Se ha observado una nueva vertiente en las tácticas terroristas en Europa, con el surgimiento de los llamados ‘lobos solitarios’
Si en las capitales europeas se han disparado las alertas tras recientes ataques terroristas del Estado Islamista, países como Irak o Afganistán lidian con esa situación cada semana con atentados contra la población civil

Aunque en los últimos años los ataques terroristas en Europa atribuidos al Estado Islámico son los que han atraído el mayor interés y generado más indignación, lo cierto es que este grupo también se ha adjudicado un gran número de atentados en Medio Oriente, Asia y África de los que no se habla tanto.

El más reciente sucedió ayer, un ataque casi simultáneo en dos puntos emblemáticos de Irán, el Parlamento y el mausoleo del fundador de la república islámica, Ruhollah Jomeiní, con un saldo de al menos 12 personas muertas y más de 40 heridos.

Desde el nacimiento de este grupo yihadista, los ataques relacionados a ISIS han ido aumentando y además de los ampliamente difundidos, como los de París, Londres o Bruselas, el puño de la agrupación terrorista se ha sentido incluso con mayor fuerza que en Europa en países como Egipto, Afganistán y principalmente Irak.

Las cifras del terrorismo a nivel global reflejan que los ataques y el número de víctimas relacionadas con el yihadismo han aumentado considerablemente en países occidentales en los últimos años, debido al cambio de estrategia de grupos como el Estado Islámico, que han diversificado sus métodos, tanto de reclutamiento como de operación.

Este repunte coincidió con la intervención de los países occidentales, principalmente Estados Unidos, Francia e Inglaterra, en la ofensiva en contra del califato en sus principales enclaves en Medio Oriente, sobre todo en Siria.

Los lobos solitarios

Un punto de quiebre fueron los atentados en París en noviembre de 2015, una serie de ataques coordinados en la capital francesa atribuido al EI en donde perdieron la vida 130 personas y centenares más resultaron heridas.

A partir de ese momento, se observó una nueva vertiente en las tácticas terroristas en Europa, con el surgimiento de los llamados “lobos solitarios”, que armados con cuchillos y a bordo de vehículos han dado golpes casi tan efectivos como los perpetrados con explosivos.

Niza, Londres, Berlín o Estocolmo han sido testigos de esta nueva técnica terrorista.

La alerta terrorista en el continente europeo y el endurecimiento de las medidas de seguridad han dificultado a los terroristas la planeación de acciones más coordinadas y de mayor alcance.

Sin embargo no han cesado su ofensiva contra occidente, pues además de los ataques perpetrados, se sabe de manera extraoficial que las fuerzas de seguridad europea han desarticulado decenas de planes terroristas en los últimos años.

Amenaza global

La ofensiva yihadista en Europa es solo una parte del despliegue de terror y muerte que ha puesto en marcha el Estado Islámico.

Si en las capitales europeas como Londres, París o Berlín las autoridades se encuentran en alerta máxima y la población vive con el temor de un nuevo atentado, esta realidad se enfrenta con lo que se vive en países como Irak o Afganistán, que son blanco de ataques cada semana.

No solo los atentados contra la población civil son más frecuentes, sino que son más certeros y por lo general terminan con un mayor número de víctimas.

Tan solo el pasado 20 de mayo las ciudades de Bagdad y Basora, en Irak, fueron blanco de dos atentados suicidas en donde 31 personas murieron y 50 más resultaron heridas. Ambos fueron reivindicados por el EI.

La ciudad de Tikrit, situada al norte de Bagdad, también ha sufrido el embate terrorista en los últimos meses. El 9 de marzo 26 personas perdieron la vida en un doble atentado suicida durante una boda, y un mes más tarde 31 más murieron tras una serie de ataques de miembros del Estado Islámico.

Estos han sido los más recientes, pero desde el primer día de enero de este año la ciudad de Bagdad ha sido blanco de ataques, coches bomba, explosivos en mercados, yihadistas suicidas, que se han cobrado cientos de vidas.

Hace poco más de un año Bagdad vivió el peor atentado en los últimos tiempos. Al menos 280 personas murieron tras la explosión de un coche bomba en una zona comercial de la ciudad el 3 de junio de 2016. Los heridos se contaron por centenares. El Estado Islámico reivindicó el ataque.

En Afganistán la situación no es mejor. El pasado 8 de marzo un grupo de terroristas atentó contra el hospital más grande de Kabul dejando tras de sí 38 muertos y más de 70 heridos, y apenas un mes antes un grupo de milicianos del EI atacó un convoy humanitario en el norte del país, asesinando a seis miembros de la Cruz Roja.

En estos países, donde el control de la seguridad por parte de las autoridades es menor y existe una gran inestabilidad, es en donde el Estado Islámico tiene mayor capacidad de acción y puede causar más daño que en otras latitudes donde hay controles más estrictos.

Los tentáculos del Estado Islámico también habrían llegado a Australia, donde un supuesto “soldado” del EI de origen somalí secuestró a una mujer en Melbourne y asesinó a un hombre antes de ser abatido por las fuerzas de seguridad.

El califato también tendría ya una fuerte presencia en Filipinas.

Desde hace varios días el ejército filipino combate en la ciudad de Marawi a un grupo de yihadistas que ha jurado fidelidad al Estado Islámico, por lo que el presidente Rodrigo Duterte ya ha declarado la ley marcial.

Debido al conflicto armado miles de personas se han desplazado. De manera oficial, el gobierno filipino ha reconocido la muerte de 19 civiles y 61 combatientes del Estado Islámico.

Apenas el pasado 2 de junio, 36 personas murieron después de un asalto a un complejo hotelero en Manila. El Estado Islámico se atribuyó el ataque, aunque la versión oficial de las autoridades es que el móvil no fue el terrorismo.

 
 

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