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Atentado contra Rusia

San Petersburgo fue el blanco de uno de los peores atentados terroristas en los últimos años; hasta el momento ningún grupo se ha atribuido el presunto ataque terrorista, aunque las primeras versiones apuntan al Estado Islámico

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La explosión ocurrió a bordo de un tren que circulaba entre dos concurridas estaciones del sistema de transporte público en San Petersburgo; la policía ya busca a dos sospechosos
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Lesionados habría dejado el atentado en Rusia

Rusia, uno de los países más poderosos del mundo y con uno de los mejores -tal vez el mejor- servicio de espionaje en inteligencia del globo, tampoco escapa a la amenaza yihadista.

El origen de los ataques terroristas que han asolado Rusia en los últimos años tiene un común denominador, provienen de extremistas islámicos o yihadistas que tienen como base de operaciones la región del Cáucaso, una potencial fuente de conflicto para Rusia.

San Petersburgo, segunda ciudad más importante de ese país y antigua capital del poderoso imperio ruso fue el blanco de un nuevo ataque, uno de los peores atentados terroristas en los últimos años.

Según los últimos reportes de las autoridades de la Federación Rusa, al menos 11 personas perdieron la vida por el estallido de una bomba al interior del metro en San Petersburgo y habría cerca de 50 lesionados.

La explosión ocurrió a bordo de un tren que circulaba entre dos concurridas estaciones del sistema de transporte público en San Petersburgo, la mañana del día de ayer.

Oficialmente, las autoridades rusas han comenzado a investigar el acto como un ataque terrorista, aunque el Comité de Investigación también indaga otras posibilidades.

La policía ya busca a dos sospechosos, quienes supuestamente habrían planificado y ejecutado el acto, además de haber colocado una bomba en otra estación del metro que pudo ser desactivada antes de su explosión.

Hasta el momento ningún grupo se ha atribuido el presunto ataque terrorista, aunque las primeras versiones apuntan al Estado Islámico, organización terrorista que cuenta ya con una fuerte presencia en la región del Cáucaso Norte, zona de conflicto con Rusia.

Los ataques en los últimos años, incluido el de San Petersburgo, han sido orquestados por extremistas del islam, ya sea del Estado Islámico, el grupo terrorista más peligroso en la actualidad, o por los disidentes islámicos en Chechenia, que por años han mantenido el pulso con Rusia.

Rusia ha sido uno de los países con mayor actividad y beligerancia en los territorios ocupados por el Estado Islámico en Irak y sobre todo en Siria, por lo que ha sido señalado como uno de los principales blancos del grupo extremista.

Por otro lado, los rebeldes chechenos también han puesto en su punto de mira a Rusia, después de haber perdido su independencia en el año 2000 tras un largo conflicto que terminaría con la anexión de Chechenia a la Federación Rusa.

Según información que ha trascendido en los últimos meses, un gran número de rebeldes chechenos se han sumado a las filas del EI, lo que significa que  tienen ya un puesto de avanzada en una posición privilegiada.

Amenaza constante

Los disidentes chechenos y de la región del cáucaso norte representan uno de los mayores retos para la seguridad interior de Rusia. Pues posterior a la anexión de Chechenia en 2000 han intensificado y diversificado sus ataques.

La insurgencia en esta región se concentra principalmente en Chechenia y Daguestán, cuna de los terroristas ejecutores de gran parte de los atentados en Rusia en los últimos años, y en donde a la fecha se siguen registrando esporádicos enfrentamientos armados.

Sin embargo, algunos analistas han afirmado que actualmente la mayor amenaza para el Kremlin viene de la participación de Rusia en la campaña de Siria, que desde diciembre de 2015 ha intensificado su ofensiva en contra de los enclaves del EI en apoyo del régimen sirio.

Según algunos reportes de inteligencia del gobierno del Kremlin, muchos de los combatientes nacionalistas chechenos se han enrolado a las filas del EI y han formado parte de la campaña en Siria, y ahora con la situación de desventaja que enfrenta esta organización muchos estarían regresando a sus lugares de origen, situación que alerta a las autoridades.

Existe una larga lista de atentados perpetrados por los nacionalistas de la región del Cáucaso norte.

En diciembre pasado, Andréi Kárlov, embajador ruso en Turquía, fue asesinado en Ankara por un atacante solitario. El pistolero, de nacionalidad turca habría disparado en contra del diplomático como represalia por los ataques que las fuerzas armadas de Rusia realizan en Siria. “Nosotros morimos en Alepo, ustedes mueren aquí”, gritó el atacante antes de ser abatido.

También están los dos ataques suicidas que se produjeron en dos estaciones del metro de Moscú el 29 de marzo de 2010.

Ese día perdieron la vida 39 personas, y el Emirato del Cáucaso se atribuyó el ataque.

En 2004, también en el metro de Moscú, un grupo de separatistas chechenos hicieron estallar una bomba en un vagón de un tren en movimiento, en aquella ocasión 49 personas murieron y cerca de 300 resultaron heridas.

Sin embargo, quizá los acontecimientos que más han conmocionado a Rusia y a la opinión internacional han tenido como protagonistas a cientos de rehenes retenidos y asesinados por extremistas musulmanes procedentes de la región del Cáucaso.

En 2002, decenas de hombres armados tomaron 800 rehenes en un teatro en Moscú.

Después de tres días de asedio, los soldados rusos irrumpieron en el lugar. En total 129 civiles perdieron la vida, al igual que 42 extremistas chechenos.

 
 

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