#elecciones2018

La alianza imposible

Históricamente a la izquierda mexicana le ha ido bien cuando compite unida. En el 2006 estuvo a punto de ganar la presidencia de México. Pero para el 2018, no se ven posibilidades de que el PRD y Morena armen un solo bloque

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La dificultad de que la izquierda se enfoque a un mismo objetivo ha provocado que el PAN y el PRD piensen en conformar una alianza
El nacimiento de la izquierda mexicana no fue producto de un movimiento exclusivamente ciudadano de oposición al régimen priista, sino del rompimiento de una corriente interior del PRI con sus dirigentes
Por su diversidad de orígenes, el PRD no se conformó como un partido con plena unidad de principios y de ideas, sino en el que confluían diversas corrientes de pensamiento
El jefe de gobierno capitalino ha dicho que puede no resultar electo como abanderado de un frente nacional de izquierda, pero ayudaría a consolidar un plan de gobierno
Mancera sabe que la suma de Morena a la construcción de ese proyecto sería determinante para tener serias posibilidades de triunfo en las urnas, por lo que es posible que se convierta en el artífice de un acercamiento con López Obrador

Finalmente, Guadalupe Acosta Naranjo, fue nombrado presidente interino y luego de un conflicto que llegó a tribunales, el partido se quedó en manos de Jesús Ortega.

Fue en ese periodo de la dirigencia del PRD, en 2009, que comenzó a hacer alianzas electorales con el PAN, el partido que les había “robado” la Presidencia en el 2006.

El PRD se convirtió entonces, francamente, en un partido de tribus completamente disímiles.

En la elección del 2012, el grupo de “Los Chuchos” impulsaba a Marcelo Ebrard como candidato presidencial del bloque de izquierda. Sin embargo, éste decidió dejar la candidatura a López Obrador.

Una vez que Andrés Manuel López Obrador pudo fundar su propio partido, en el 2014, se ha dedicado a promover a sus propios candidatos, sin el acompañamiento del PRD.

Aunque López Obrador ha descartado ir en alianza con el PRD en las próximas elecciones presidenciales, otros dirigentes de ese partido han mantenido abierta la puerta.

Sin embargo, la principal inquietud en Morena es ¿con qué grupo del PRD pueden negociar? La impresión es que todas las fuerzas internas de ese partido jalan en sentidos opuestos.

Mancera, ¿ve la alianza?

Antes de que Morena votara en su Congreso Nacional ir en alianza solo con el PT para las elecciones del 2018, Miguel Ángel Mancera no veía factible una unión de fuerzas del PRD con Morena o con el PAN.

Desde septiembre pasado, el jefe de gobierno de la Ciudad de México trabajaba ya en un proyecto conjunto de izquierda, que incluiría al PRD, Movimiento Ciudadano, el PT –que finalmente ya decidió aliarse con Morena- y algunos aspirantes independientes.

Aunque es un convencido de que la creación de un bloque opositor de izquierda es capaz de despertar la simpatía de los ciudadanos para lograr sus votos, toma con reserva una alianza con el partido de López Obrador, pues más bien ha llamado a que Morena se una a su proyecto.

“Nosotros vamos a insistir en esta posibilidad (de crear un frente nacional de izquierda). Lo real es que vamos a trabajar para articularnos con la oposición, por supuesto, en principio con la izquierda. Vamos a buscar por todos los medios a nuestro alcance para que la izquierda se pueda formular (…) (pero) hay que dejar de lado los protagonismos”, ha dicho el jefe de gobierno capitalino.

Para Mancera, lo primero que debe hacerse es crear el frente de izquierdas, el proyecto, y después buscar al candidato. Él mismo ha dicho que puede no resultar electo como abanderado, pero ayudaría a consolidar un plan de gobierno de este bloque.

Así, aunque Mancera es el político con más posibilidades de convertirse en el candidato presidencial del PRD, ha trabajado en los últimos meses para encontrar las coincidencias entre las fuerzas de izquierda y competir en el 2018.

Mancera sabe que la suma de Morena a la construcción de ese proyecto sería determinante para tener serias posibilidades de triunfo en las urnas, por lo que es posible que se convierta en el artífice de un acercamiento con López Obrador.

El objetivo: evitar la pulverización de los votos de la izquierda y no repetir un escenario como el de este año en el Edomex donde la izquierda unida habría arrasado.

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