#Justicia

Otros ojos en la tragedia de la Guardería ABC

Olga y otros psicólogos se encargaron de dar las peores noticias a los familiares

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“No tenía la menor idea de lo que me esperaba”, cuenta la psicóloga Olga Lizet González Domínguez en un testimonio compartido en Facebook. Ella se encargó de decirle a los padres que sus hijos habían muerto dentro de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora. Su tarea fue mitigar la crisis que se avecinaba en cada familia justo en el instante posterior a que lo supieran.

Era 5 de junio de 2009, cumpleaños de Olga. Fue a su trabajo más arreglada de lo normal, al salir iría con su esposo a cenar. Mientras impartía una terapia grupal, escuchó a lo lejos del incendio en una guardería. “En el fondo pensé que todos los niños saldrían”. Continuó con su terapia y la tristeza de una de sus pacientes que era maestra la desconcertó, “le dije qué te pasa y me dijo que en lo de la guardería iban 16 niños muertos, me quedé pasamada no me imaginé que eso pasaría”, se lee en la publicación.

Una llamada, de una colaboradora, le indicó si podía registrar su nombre entre los psicólogos que estaban capacitados para actuar en interveción de crisis y ella aceptó. Otra llamada le dio aviso de que fuera de inmediato al Hospital General; al llegar, todo era caos.

“Se me acerca un residente de psiquiatría y me dice, ‘esto está horrible, me tuve que tomar un calmante, nunca nos entrenaron para esto...ves allá en aquel cuarto está uno de los niños, su familia acaba de entrar a despedirse; allá en aquel otro y en aquel otro, están atendiendo algunas urgencias’”, relata Olga.

Hace ocho años ocurrió una de las tragedias más terribles de los últimos tiempos en México. El incendio en la Guardería ABC, cobró la vida de 49 niños, más 115 que quedaron heridos. El día de hoy, 8 años después, confirmó el Tercer Tribunal Unitario del Quinto Circuito un castigo de hasta 29 años de cárcel para 19 personas responsables de lo ocurrido; no obstante, absolvió a más de 22, incluidos dos dueños de la estancia infantil.

Después de ir y venir en el Hospital General, dando apoyo psicológico a los padres de los heridos, una llamada más llevó a Olga a dirigirse al “C4”. “Pues el C4 es la morgue, un lugar chico, ahí nos juntaron a algunos psicólogos, nos explicaron la situación”, relata.

Los padres, familiares, vecinos y conocidos de los niños empezaron a llenar las inmediaciones del C4, luego de buscar en todos los hospitales sin tener éxito, tantas personas había que al exterior tuvieron que colocar vallas con seguridad. “Ahí fue el último lugar del planeta Tierra donde querían llegar los papás”, cuenta González.

Uno por uno fueron identificados los niños. La médico legista, asegura González, tomaba una foto, luego se archivaba en una computadora y le decían el nombre del menor. “Estaba lejos era un camino de varios metros, había gente orando rezando. Me dieron un altavoz para que se escuchara el nombre [...] no podía creer que en mi práctica clínica algun día iba a atravesar por algo así, dar ese mensaje”, agrega Olga Lizet.

Al decir el nombre del niño, los gritos de sus familiares en alguna parte de la multitud se escuchaban. A la entrada de la morgue, las demás personas hacían un pasillo para que pasaran. Asegura González, que después de recorrer ese camino y llegar hasta ella le preguntaban si estaba segura de que fuera él o ella, sus hijos, los que habáin fallecido, con ganas de que todo fuese una equivocación.

“Acompañabamos a los padres a identificar los cuerpectios de sus hijistos, los papás caminaban y se paraban enfrente de un vidrio y detrás, la doctora traía cargando el cuerpo [...] Ahí estaba, su bebé quemado”, continúa Olga.

Desde el día del incidente, los familiares han señalado como responsables al exgobernador de Sonora, Eduardo Bours, y al presidente municipal de Hermosillo, Ernesto Gándra, ambos en turno en ese momento, por no haber operado de manera adecuada los sistemas estatal y municipal de protección civil. La exigencia también ha alcanzado a la petición de que se enjuicie al exdirector del IMSS, Daniel Karam.

Las peticiones de los familiares han sido ignoradas con relación a los altos funcionarios. En constraste, el sentimiento de injusticia ha crecido, debido a que en vez de que hubiera, la autoridad absolvió a dos de los cuatro dueños de la guardería, entre ellos, Marcia Gómez del Campo Tonella, prima de la entonces primera dama Margarita Zavala Gómez del Campo.

Al volver a casa, luego de intentar disminuir el dolor de la muerte, con lo aprendido en su profesión, entró a su casa y observó globos y mesas con manteles que la esperaban para la celebración de su cumpleaños. Ella se dirigió a su cuarto, cerró con seguro y soltó en llanto.

Olga expresa que el motivo por el cual se atrevió a publicar su experiencia el día del incendio en la estancia infantil, es porque muchas personas han olvidado el hecho o porque minimizan el sentimiento de las familias y su exigencia de justicia.

“Es un dolor que he llevado conmigo muchos años y he visto con tristeza como muchas personas se han ido olvidando de que tan grande fue la tragedia y la pérdida, el movimiento ABC no debe de perder fuerza. En México no se hizo nada para aclarar los hechos”, concluye.

Los cumpleaños para Olga González, desde 2009, no volvieron a ser los mismos. 

 
 

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